El otro día en clase desarrollamos una técnica más para aprender a dibujar engañando a ese hemisferio de nuestro cerebro que le pone nombre a todo aquello que dibujamos.
De esta manera solo nos concentramos en las líneas del dibujo al inverso. Las dibujamos de manera que al acabar todas sus líneas al volver a poner el folio del derecho resulta que: ¡dibujamos mejor del revés!
De esta manera solo nos concentramos en las líneas del dibujo al inverso. Las dibujamos de manera que al acabar todas sus líneas al volver a poner el folio del derecho resulta que: ¡dibujamos mejor del revés!
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